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miércoles, 2 de enero de 2013

Iris, diagnóstico por el

A través del iris podemos conocer el estado energético y de salud de la persona, así como la predisposición hacia una u otra enfermedad.



La iridología es una técnica que se basa en el estudio del iris, una parte del cuerpo que refleja tanto el estado energético como el estado de salud de nuestro cuerpo. Este método fue descubierto por el médico y homeópata húngaro Ignatz von Peczely en el siglo pasado cuando, forcejeando con un gran búho recién capturado, el animal se rompió una pata. Una mancha oscura se formó entonces en la región baja central del iris del ave, que desapareció cuando se curó.
Sonia era una adolescente cuando recurrió a la medicina naturista. Tenía mareos constantes, problemas circulatorios y hacía seis meses que no le venía la regla. Ya en la consulta el doctor le interrogó sobre su historial clínico. Sonia proporcionó al doctor datos en apariencia insignificantes que, sin embargo, fueron muy útiles.
Después de este primer contacto se pasó al diagnóstico por el iris. Sonia se sentó delante del iridoscopio, un aparato similar al microscopio en el que el iris puede verse aumentado. El doctor descubrió un iris tipo margarita, como un saco estriado, que impide hacer un diagnóstico apropiado porque no deja ver con nitidez los órganos reflejados en el iris, y que puede denotar debilidad general en todos los tejidos. En Sonia la debilidad tenía un origen genético (en la conversación previa al diagnóstico, habló de la adicción al alcohol de su padre y de que, incluso, la engendró bajo el síndrome del delirium tremens). El iridólogo, experto en medicina china, evaluó también el estado de sus órganos a través de los pulsos y de la lengua.
Después del diagnóstico comenzó el tratamiento que, en el caso de Sonia, duró seis meses. Los cambios fueron radicales en su vieja dieta, pobre en frutas y verduras. Después le enseñó a respirar de manera consciente. Una sesión semanal de acupuntura y la medicación homeopática hicieron el resto. Acabado el tratamiento, su iris ya no parecía una «margarita» a través del iridoscopio. Aunque la debilidad general de sus tejidos era innata, las señales de sus padecimientos se habían cerrado. Ahora casi en los 30, Sonia hace vida normal y tiene una hija de corta edad. Lo que más debe vigilar es su dieta.

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